La colecta solidaria para evitar el desalojo de una jubilada terminó con un final agridulce
Agostina y Pablo ayudaron a Ana para que esta no viviera en la calle. Ante la magnitud del dinero reunido debieron contratar abogados y escribanos para realizar la transferencia. La joven afirmó que la actitud de la mujer cambió. La señora por su parte habría expresado: «Estoy re mal. Me juntaron dinero de todos lados y no me lo quieren dar».
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